RESILIENCIA, SOBREVIVIR A LA TRAGEDIA

Fenix_by_betk

Foto de ©2007-2013 ~betk

          Cuantas veces nos hemos admirado ante personas que se sobreponen a tragedias tanto personales como sociales, (muerte de un hijo, catástrofes naturales, guerras, pérdida de todas las posesiones…), y no solo eso, sino que como si del ave Fénix se tratara, renacen y resurgen fortalecidos de sus cenizas.

          La palabra resiliencia, proviene del latín resilio, que significa saltar, rebotar, reanimarse, y de entre las definiciones propuestas por distintos autores, la de Vanistendael (1994) dice “La resiliencia distingue dos componentes: la resistencia frente a la destrucción, es decir, la capacidad de proteger la propia integridad bajo presión, y por otra parte, más allá de la resistencia, la capacidad de forjar un comportamiento vital positivo a las circunstancias difíciles”.

          La resiliencia puede estudiarse desde el punto de vista individual como del de una comunidad, y no sólo se observa en casos de grandes catástrofes o tragedias, también podemos verlo por ejemplo cuando niños que han crecido en contextos muy adversos, consiguen tener un desarrollo psicosocial normal y exitoso.

          La psicología, además de ocuparse de las consecuencias negativas de estas situaciones, debe de ocuparse del fortalecimiento personal que ayude a su superación, en otras palabras, además de ocuparse de la vertiente “víctima” potenciar la vertiente de “superviviente”.

          Cuando ocurren tragedias se puede resumir que hay tres puertas de salida:
Quien no lo supera, quien lo supera depués de un tiempo, quien lo supera sin pasar por un periodo de disfuncionalidad, lo que no quiere decir que no sufra angustia ni dolor, por supuesto, pero es capaz de hacerlo sin que el resto de su vida se vea afectada. Es un error creer que  esto sólo ocurre en un número pequeño de personas, al contrario de lo que se pueda pensar, sobrevivir es la norma y no superarlo es la excepción.

           No hay que esperar a que ocurra una desgracia para enseñar a sobrevivir, se puede potenciar la personalidad resiliente, desarrollando la capacidad de afrontamiento, adaptación y aprendizaje de las nuevas situaciones.

           Las personas con buena resiliencia toman la adversidad como punto de partida y pueden ver la situación con objetividad como si de otra persona se tratara, son personas con sentido práctico, sin victimismo, les interesa salir adelante, son imaginativos, flexibles y les dan oportunidades a las alternativas diferentes.

           Como vemos la resiliencia es un factor protector muy importante para disfrutar de una buena salud mental, por lo que es cuanto menos interesante potenciarla.

          Que tengáis un buen día. 🙂

La frase:

No puede impedirse el viento, pero pueden construirse molinos.
(proverbio holandés).

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Acerca de MªIsabel López

Licenciada en Psicología. Máster en Psicopatología y Salud. Mi idea es acercar la psicologia a todos , esa gran desconocida, que envuelve cada momento de nuestra vida sin que seamos conscientes de ello.

Publicado el 18 mayo, 2013 en Uncategorized y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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