LA TRISTEZA , PARA QUÉ SIRVE

“Las nubes grises también forman parte del paisaje”.- Ricardo Arjona.

          La tristeza es una de las emociones negativas que siente el ser humano, y está contrapuesta a la alegría. No quiere decir que por ser negativa, haya de ser eliminada, nada más lejos de la realidad. Las emociones negativas son parte de un todo. El estado de ánimo es un continuo con dos polos, el positivo y el negativo, y la virtud está en el equilibrio, aunque en el caso de las emociones me atrevo a decir que la balanza debe estar inclinada hacia el lado positivo.

          Poder percibir y sentir emociones positivas, es posible gracias a la existencia de las emociones negativas permitiéndonos realizar una comparación de estados anímicos bien diferenciados. La tristeza se caracteriza por sentimientos de desánimo, poca energía, pesadumbre, melancolía y continuos pensamientos sobre lo que ha desencadenado este estado y sus consecuencias presentes y futuras.

          La tristeza en sí mismo, es necesaria y tiene su función, pero como todo, no es negativa ni patológica si se siente en su justa medida, puesto que sirve como medio de adaptación a una nueva situación que nos sobreviene principalmente por algún tipo de pérdida. Pero ¿de qué manera ocurre esto?, las consecuencias físicas nos permiten enlentecer el ritmo y concentrarnos en readaptar nuestras creencias y tomar en consideración las nuevas circunstancias, así integramos la nueva situación acaecida a nuestro modo de vida. Lo que haya ocurrido, la pérdida de un familiar, de la pareja, de un amigo, una decepción ( que no es otra cosa que una  pérdida también, en este caso de esperanza o confianza), cambia a veces profundamente nuestros esquemas y hay que reorganizarlos,  para ello hace falta recapacitar e integrar las nuevas circunstancias a nuestro esquema vital, consecuentemente nuestro ritmo decae y nuestros pensamientos se centran en el suceso, sus causas y consecuencias permitiéndonos recapacitar y encontrar también nuestra responsabilidad en el hecho si la hubiere, y en encontrar posibles soluciones o medidas a adoptar ya sean para resolver la situación o para evitar que se repita. Si la situación no permite una reparación lo único que cabe es  encontrar las claves para adaptarse.

          Sin embargo, que la tristeza tenga su función y sea “beneficiosa” no quiere decir que debamos recrearnos en ella. Si se alarga en el tiempo y/o aumenta en intensidad puede ser el preludio de una depresión,  convirtiéndose en una patología de gravedad nada despreciable , que haga necesaria la ayuda de un profesional.

          Como conclusión, me gustaría terminar como hemos empezado, con una frase :

No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera.

         Proverbio chino.

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Acerca de MªIsabel López

Licenciada en Psicología. Máster en Psicopatología y Salud. Mi idea es acercar la psicologia a todos , esa gran desconocida, que envuelve cada momento de nuestra vida sin que seamos conscientes de ello.

Publicado el 27 abril, 2013 en Uncategorized y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

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